La vida se manifiesta a través del cambio sutil y constante. La impermanencia es una característica esencial de la naturaleza y la existencia. Así se suceden las estaciones y, con ellas, la temperatura cambia, cambia la luz, el movimiento, el ritmo, el color, los procesos metabólicos, las emociones y las apetencias.

Es lógico y naturalmente equilibrado, pues, fluir con estas circunstancias adaptándonos a través de las herramientas que tengamos a nuestro alcance, manejándolas de la manera más sabia y consciente. Al tomar consciencia de lo que ocurre en tu medio interno y en el medio ambiente, tu sabiduría, inteligencia e intuición consiguen sacar el máximo rendimiento de tu esfuerzo y acciones para aportarte equilibrio y salud, siempre que éstos sean objetivos hacia los que quieras dirigir tus pasos.

  • Aprende a observar con detenimiento, paciencia y sutileza.
  • Experimenta sin miedo, con curiosidad y responsabilidad.
  • Aprende con atención y entusiasmo.
  • Elige lo que mejor se adapte a la meta que quieras alcanzar y emprende acciones con determinación que refuerces con pensamientos y palabras coherentes.
  • Persevera en tu tarea de avanzar disfrutando de cada tramo del camino y recuerda que no hay intentos fallidos, sólo intentos que te acercan a donde quieres llegar.

Tanto en cuestiones laborales, emocionales, comunicativas o nutricionales, por ejemplo, cualquier cambio requiere de un esfuerzo inicial grande y de un trabajo constante de adaptación a los nuevos hábitos hasta que se automaticen en nuestra conducta. Ten paciencia. Cada persona se encuentra en su propio estado de cambio particular. Si no fuera así, no estaríamos vivas. Respétalo y entiende de manera empática que es una realidad común a tod@s.

Si nos centramos en aspectos nutricionales,  descubrimos que no existe una dieta o receta de salud universal, ni personalizada que sea estática, que no necesite reinventarse o readaptarse con cada variación del medio (interno o externo). Por ello es importante que te observes, experimentes, aprendas, elijas y perseveres con los alimentos y formas de preparación de los mismos. Escoge una forma de alimentación responsable y consecuente. Decide a dónde quieres llegar y ponte manos a la obra de manera comprometida especialmente ahora que empiezan a bajar las temperaturas y hay menos horas de luz. Un tipo de alimentación más cálida y colorida puede aumentar tu vitalidad. Aunque siempre siempre siempre, atiende a tus características y necesidades individuales. Busca ayuda, consejo, orientación y apoyo cuando lo creas adecuado o cuando los ajustes que debas hacer se tornen más agobiantes que equilibrantes. No tienes por qué saber de todo en todo momento. Liberarte de ese estrés delegando o compartiendo puede ser tremendamente positivo. Aún así, aprende a cada paso todo lo que puedas, sobre todo de ti y de tu esencia más elemental.

Elige ser feliz. Puedes. ^_^

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Potencia tu salud planificando un poco tus comidas
En Familia, Aliméntate y Nútrete

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